Lagrimas de un presidente.

En Venezuela (la mal llamada bolivariana) se está dando un fenómeno social y económico; en el que la gente se ha empobrecido tanto que los niños de los jardines de infancia rompen en llanto y le piden ayuda a sus maestras porque se dieron cuenta que sus padres no están comiendo para que ellos coman, en su mente de niños al no tener a quien acudir recurren a sus maestras. En un país donde los jóvenes se desploman desmayados por el hambre en el aula de clase de sus liceos, esta despeinada Venezuela; ejemplo de resiliencia o de conformismo dependiendo de quien lo vea, en esta misma Venezuela donde personas trabajadoras  tienen que recurrir a buscar comida en la basura (nadie me lo contó yo lo he visto reiteradas veces con mis propios ojos) para poder llegar a final del mes, en la Guajira Colombo- Venezolana mueren de hambre a diario niños según estadísticas no oficiales (por supuesto).

            Nosotros en nuestro empeño en sonreír y seguir tratando de engañarnos, de no aceptar que no es normal que el gobierno use bolsas de comida para humillar y manipular. Vemos con dolor que amigos y nuestra misma complexión está deteriorándose debido a la falta de ingesta, nos vemos languidecer progresivamente (lo único que progresa en mi país el deterioro social, ecónomico, político y moral). Donde todos tenemos a algún conocido al que le han robado últimamente, y por últimamente me refiero en los últimos dos días o en la semana que va corriendo, donde la impunidad es casi igual al números de delitos que se cometen a diario.

Nosotros para poder lidiar con estas situaciones de vejaciones y humillaciones cada vez más degradantes e inhumanas, en esa cultura humorista y dicharachera tan latina y más venezolana hemos bautizado a estos fenómenos productos de la mala administración con apodos tales que cuando escuchamos sus nombres populares nos causa risa y no indignación como debería. Ejemplo, a la destrucción casi total del poder adquisitivo y el súper incremento  de la inflación que nos estrangula, se roba nuestra capacidad de soñar, de aspirar a tener, a eso le llamamos “tener Patria”.

Ese chiste nació en una de las últimas campañas del difunto presidente donde en pleno mitin tuvo las BOLAS de decir, que si la gente estaba pasando hambre, que si no tenían trabajo, que si no le habían dado una casa, no importa lo que importaba era la Patria, los que quisieran patria, fueran con Chavez osea le siguieran. Yo nunca pude ser chavista porque para mí ese señor me estaba diciendo, no importa tu vida, tus necesidades o tus problemas lo que importa es que yo siga siendo presidente, pero a mis amigos y muchos familiares en Caracas, casi lloraban de admiración por ese señor.

Entonces, cada vez que a cualquier venezolano le falta algo, ósea comida, dinero para trasladarse, ropa, vivienda, ect. Ablanda su ira diciendo, pero no importa TENEMOS PATRIA. ¿Qué le pasó a tu célular? Se lo llevó la Patria (me lo robaron), ¿tu mamá no consigue las pastillas para la pensión? No, pero tenemos patria (coño de la madre), yo recuerdo que antes iba tres veces a la semana al cine pero ahora… Patria (no tengo para comer menos para ir al cine). Fui a comprar una harina para la cena y me tuve que calar una cola de 5 horas en el sol de Maracaibo y al final no pude comprar, pero bueno tenemos patria (Me cago en la madre de todos los chavistas), etc.

            Pero a este otro fenómeno que sigue cobrando vidas humanas y animales por el hambre le llamamos “La Dieta de Maduro”. La dieta de maduro es la forma en que el venezolano sabe que debido al uso y abuso de un modelo fracasado impuesto a través de la demagogia, la mentira y la seudo- legalidad por Hugo Chavez (como dice Luis Chataing el supremo responsable) y continuado por Maduro (el colombiano), ha destruido tanto el aparato económico del país que (Señores del mundo) en Venezuela en los supermercados no hay comida. La dieta de maduro es una de las muestras más grande del fracaso de la ideología comunista, es un escupitajo en el legado del chavez, es caca de perro pestilente sobre el nombre de Maduro y de cómo pasará a la historia, supongo que le queda el consuelo de saber qué nadie será más despreciado difamado y maldecido en su memoria que Diosdado Cabello, al menos ese consuelo le queda.




            Cuando al presidente de mi país le preguntaron qué pensaba de la dieta de Maduro. El sabiendo mejor que cualquiera acerca de las estadísticas, los muertos por hambre, las vicisitudes que a diario pasa el venezolano común solo para mal comer, agachó la cabeza, trago grueso en un silencio solemne, cuando levantó la cabeza de nuevo tenía los ojos abnegados y dijo: “yo como máxima autoridad y principal responsable de las decisiones que se toman en mi país, como padre de familia que soy, quiero disculparme, pedir perdón a mis conciudadanos porque le hemos fallado, todas y cada una de las personas adultas o niños que han muerto por el hambre en un país tan rico como Venezuela, es una gran injusticia, una incalculable perdida; el Imperio es poderoso y su guerra económica está cobrando vidas venezolanas y eso es algo que nunca se lo perdonare y nunca me lo perdonare por haberlo permitido. Ahora, le pido a todos mis conciudadanos que tengamos paciencia que estamos trabajando una cantidad de horas inhumanas para tratar de salir de esta crisis, por eso se me ve así delgado y ojeroso. Si ustedes creen que mi salida del cargo aliviara el dolor de mi pueblo, pues mi cargo lo pongo a la orden, pero el ver a mis hijos sanos y pensar que los hijos de otro están muriendo de hambre es más de lo que puede mi conciencia soportar, porque soy padrey ningún padre debería pasar por ese horror, perdónenme, sigamos luchando por…” luego lloró y todos nos conmovimos porque vimos en él, un hombre que está haciendo todo por el bien de su país pero que fuerzas extranjeras que exceden sus fuerzas y su astucia están confabuladas para destruir nuestro país, todos se vieron conmovidos pero motivados por las lágrimas del presidente.

            Bueno, todo el párrafo anterior nunca sucedió, es una mentira que escribí pensando en lo que pudo haber hecho este señor para ganar la empatía de sus conciudadanos quienes literalmente sufren todos los días las desgracias de la situación está nuestra, con eso creo podría aumentar un poquito la paupérrima popularidad de la que disfruta o padece. No, lo que en realidad ha pasado es que nuestro presidente nos ha dicho en plena crisis, que a él le encanta ver televisión, nuestro presidente sale con su mujer bailando salsa en medio de la que dicho por todos ha sido la peor crisis de los últimos 50 años. Este señor cuando le preguntaron qué pensaba de la dieta de maduro, con su habitual tono idiota y su sonrisa torcida más idiota aún dijo: “la dieta de maduro los pone duro”. Ni siquiera voy a tratar de entender qué quiso decir pues creer que en esa respuesta escueta y tonta hay algún tipo de filosofía o pensamiento profundo producto de la reflexión prolongada sería sobrestimar a ese señor que según Tibisay Lucena es nuestro presidente.
            

           Así que las lágrimas del presidente es solo una fantasía, al presidente no le importa el país, al igual que Chavez lo que le importa es seguir mandando, esto es un debió ser del verbo no es. Estos políticos nuestros son tan falsos que si tan solo fueran un poquitico más genuinos nosotros no sentiríamos tanto asco al votar por uno sabiendo que es el “menos peor” de las propuestas, de los aspirantes.


Si, nuestros políticos entiéndase del PSUV y los que se dicen OPOSICIÓN, que muchos de ellos son simplemente lo mismo que ya tenemos pero de “derecha”, en otras palabras unos muertos de hambre que lo que quieren es la silla, el poder, que si se pusieran la mano en el corazón sabrían que la mamá cuyo hizo languidece y muere de hambre no puede esperar a que ellos pacten o “resuelvan la situación”. Lo que más duele de todo esto es pensar que si el día de mañana, Dios no lo permita, revienta el tan temido “peo” (posible guerra civil) los dirigentes de un lado y otro se esconderían a esperar a que se terminé de caer la piñata para entonces ellos recoger los caramelos. Ya los veré autoproclamándose héroes de la lucha por la democracia en Venezuela, cuando lo que realmente harán será esconderse a esperar que todo pase para cual aves de rapiña ver que pueden rapiñar, solo espero que el muerto del que coman no sea Venezuela.

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