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Mostrando entradas de noviembre, 2016

El vaticano y los niños hambrientos.

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Tengo que reconocer que vivo en Venezuela un país que está detenido en el tiempo, para ser optimista y no decir que vamos en franco retroceso. Un país que está atrapado en una triste tragicomedia donde nosotros protagonizamos por absurdos y por cómplices; somos autores y victimas de nuestra propia desgracia. La frase “cada pueblo tiene el gobierno que merece”, me duele en el alma, porque viendo el nivel de pobreza al que ha llegado mi país y lo destruido que esta moralmente, económicamente y socialmente me parece injusto, y creo que no lo merecemos. El Internet es una ventana al mundo, ventana que aprecio y agradezco, me llama la atención cosas que se vuelven tendencia en la red, en las redes sociales y en foros, pero sobre todo las actitudes que se vuelven comunes en los usuarios de Internet.
            Uno de los temas que más me llama la atención es el (cuasi) altruismo “electrónico”. Sinceramente creo que el término correcto sería altruismo virtual. Hay frases que la gente repit…

Lagrimas de un presidente.

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En Venezuela (la mal llamada bolivariana) se está dando un fenómeno social y económico; en el que la gente se ha empobrecido tanto que los niños de los jardines de infancia rompen en llanto y le piden ayuda a sus maestras porque se dieron cuenta que sus padres no están comiendo para que ellos coman, en su mente de niños al no tener a quien acudir recurren a sus maestras. En un país donde los jóvenes se desploman desmayados por el hambre en el aula de clase de sus liceos, esta despeinada Venezuela; ejemplo de resiliencia o de conformismo dependiendo de quien lo vea, en esta misma Venezuela donde personas trabajadoras  tienen que recurrir a buscar comida en la basura (nadie me lo contó yo lo he visto reiteradas veces con mis propios ojos) para poder llegar a final del mes, en la Guajira Colombo- Venezolana mueren de hambre a diario niños según estadísticas no oficiales (por supuesto).
            Nosotros en nuestro empeño en sonreír y seguir tratando de engañarnos, de no aceptar que no…